Millo Verde Coffee Estate y una nueva forma de vivir el café de especialidad en Panamá

Tabla de Contenido:
ToggleMillo Verde Coffee Estate comenzó en 2018 como una finca familiar en las tierras altas de Jaramillo, Boquete, pero su desarrollo apunta hoy hacia una propuesta que va más allá de producir café de especialidad. Para Álvaro, quien actualmente está al frente de la caficultura, el reto está en encontrar una identidad propia dentro de una industria panameña con una trayectoria reconocida internacionalmente y, al mismo tiempo, construir una experiencia que permita acercar al visitante al lugar donde nace el café.
La finca trabaja con microlotes y variedades que buscan expresar las características de su territorio. Su ubicación, a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar, y el trabajo meticuloso sobre cada lote forman parte de una propuesta que apuesta por conocer qué puede ofrecer cada planta y cada parcela. La finca cuenta actualmente con siete microlotes de especialidad y continúa explorando nuevas variedades, incluidos sus propios híbridos Millo.
Pero la visión de Álvaro no termina en la producción. Una de las ideas que atraviesa su proyecto es la combinación entre café y hospitalidad: Crear un espacio donde una persona pueda quedarse dentro de la finca, conocer el entorno, probar café y entender parte del trabajo que existe antes de que una taza llegue a la mesa.
Para él, esa experiencia también representa una oportunidad para construir una marca con identidad propia. No se trata únicamente de producir un buen café en una región reconocida por su calidad, sino de encontrar nuevas formas de presentarlo, comunicarlo y relacionarlo con el territorio.
Desde esa perspectiva, Millo Verde se encuentra en una etapa de construcción. Una finca joven, una nueva generación tomando decisiones y una visión que busca que la hospitalidad se convierta en otra manera de contar el café panameño.
Millo Verde es una marca relativamente joven dentro del café. ¿Qué representa para ustedes construir un proyecto nuevo en una industria con tanta tradición?
Representa un reto y una responsabilidad dentro del mundo del café de especialidad en Panamá. Siendo miembros de la SCAP, queremos seguir toda esa trayectoria, continuar con todo ese esfuerzo y representar de la manera correcta lo que se ha construido hasta ahora. Nuestra intención es seguir construyendo y aportando a toda esta industria y al mundo del café de especialidad en Panamá.
Hoy, ¿qué identidad quieren que las personas asocien a Millo Verde cuando prueben uno de sus cafés y cuando los visiten en la finca?
Cuando prueben uno de nuestros cafés, queremos que puedan sentir el trabajo detrás de cada mano involucrada en el proceso. Siendo una finca relativamente pequeña, podemos llevar un control muy meticuloso y detallado de cada uno de los lotes que producimos.
Queremos que las personas puedan probar las diferencias entre cada microlote y reconocer esa dedicación que existe detrás de cada uno. Al ser una finca pequeña, tenemos la posibilidad de cuidar cada detalle y eso es algo que queremos transmitir tanto en el café como en la experiencia de quienes nos visitan.
¿Qué ha sido más desafiante: aprender a producir un gran café o aprender a construir una marca alrededor de ese café?
Yo creo que aprender a construir una marca. No es que producir café sea fácil, porque es bastante complejo y ya lo hemos visto en el campo, pero considero que, estando en el lugar que estamos, en Boquete, Jaramillo, con la tierra que tenemos, las condiciones climáticas y el terroir, contamos con unas bases muy buenas.
Del otro lado, construir la marca es diferente. Tenemos una ayuda muy grande, por ejemplo, al ser miembros de la SCA Panamá y por formar parte de un país con el renombre que tiene el café de Panamá, especialmente el Geisha, a nivel mundial. Pero como marca, uno tiene que ir construyendo su propio camino.
Nosotros estamos buscando ese camino a través de la combinación entre hospitalidad y café. Ahí es donde ambos se encuentran. Creo que ese es el reto más grande, establecernos como marca y lograr que las personas nos conozcan y nos reconozcan.

Si pudieras volver al primer día de Millo Verde, ¿qué decisión tomarías diferente con la experiencia que tienes hoy?
Definitivamente. El primer día de Millo Verde yo no estaba tan involucrado; el proyecto lo empezó mi padre. Entonces, si yo hubiera estado involucrado desde ese primer día, definitivamente habría tomado decisiones más arriesgadas e interesantes, incluso más exóticas a nivel de las variedades que se trabajan en la finca. Y todo eso, aunque tenemos variedades muy chéveres e interesantes.
Ahora estoy teniendo la oportunidad, con una finca nueva que compramos, de trazar ese camino que quizás hubiera trazado desde el principio.
Desde que me involucré, si tuviera algo que cambiar de esos primeros días, habría sido meterme mucho más de lleno en todo lo relacionado con el lado agronómico y con la tierra. Al final, gran parte de lo que define el café se determina durante el desarrollo de esa cereza antes de la cosecha.
Nos hemos venido dando cuenta de lo importante que es toda esa parte previa y de todo ese trabajo que uno no ve, hasta que finalmente se genera la cosecha.
Más allá del Geisha, ¿qué otras variedades tienen mayor potencial para seguir posicionando a Panamá en el mundo?
Creo que hay bastantes otros productores que te pueden dar una respuesta más respaldada. Yo te puedo dar una respuesta un poquito más amplia.
Este año, en BOP, me impresionó la calidad. Siempre ha habido varietales muy buenos en la categoría de varietales, pero la cantidad de variedades y de diferentes heirlooms, de diferentes encuentros que han tenido los productores con cosas diferentes en sus fincas, me reforzó el hecho de que nosotros, estando donde estamos, entre 1.300 y 1.400 metros, debemos tener un enfoque a nivel de varietales y buscar esos varietales diferenciadores que puedan estar mano a mano al lado y compartir en el ambiente donde, obviamente, tenemos los mejores Geishas del mundo, pero que también tengan un puesto en la mesa.
Me lo reforzó este año Expo Panamá y los resultados que hubo en la categoría de varietales. Yo creo que es algo que va a continuar, porque al final hay muchos varietales buenísimos. Están los que ha desarrollado Altieri, que ya les pusieron nombre, hoy vi uno que publicaron, pero también están el Yellow Bourbon, los SL28, Laurinas, Chiroso, Cidra, que es muy popular en Colombia y que se está empezando a traer a Panamá, y Bourbon Rosado.
Todos esos varietales considero que pueden llegar a tener un puesto sobre la mesa y es algo que iremos encontrando. Parte de lo que queremos hacer acá también, en el espacio que tenemos, que no son demasiadas hectáreas, es ir tratando de encontrar ese futuro, aparte del Geisha, que va a seguir teniendo su lugar por lo especial que es.

En el café de especialidad solemos hablar mucho de los procesos, pero ¿qué tan determinante es realmente el agua para expresar el trabajo que hay detrás del café?
Bastante. No soy el más… todavía estoy aprendiendo de ese lado, del agua y de esos temas más detallados, pero te doy una anécdota.
Nosotros fuimos a la feria de San Diego, al World of Coffee San Diego, y estuvimos usando un agua que una compañía estaba proporcionando para el evento. No era la oficial del evento, pero tenían su stand y nos fueron proporcionando agua. Fue impresionante la claridad que se le notaba a los brews y a los cafés de los diferentes productores.
Lo hablamos y, al llegar a mi casa en Panamá, donde no tengo el agua filtrada ni las herramientas necesarias para hacer café de cata y eso, era día y noche: el mismo café, tostado a la vez, preparado de la misma manera y usando mis recetas, porque en la feria preparé mis recetas de la casa.
También, acá en la finca, ya contamos con un filtro especial de agua para café que se enfoca en sacar y resaltar esa claridad que uno tiene en el café. Es algo que uno va aprendiendo cada vez más, sobre lo influyente que puede ser el agua en el resultado de la taza.
Las redes sociales permiten que una finca pueda llegar a usuarios de cualquier parte. ¿Cómo encontrar el equilibrio entre generar contenido atractivo y comunicar con responsabilidad lo que realmente ocurre en el proyecto?
Yo creo que siendo genuinos, no mostrando algo que no somos y también trabajando a nuestro ritmo. Creo que a veces uno se enfoca mucho y se puede estresar pensando: “No estoy produciendo suficiente, no estoy filmando suficiente, no estoy publicando suficiente”, que obviamente tú lo conocerás más que muchos.
Al final, creo que se trata de buscar un balance: documentar cosas que sean interesantes para el público, para las personas, que puedan ver esa trayectoria y ese esfuerzo que se le dedica a la finca, sin perder el lado de autenticidad de las cosas que hay que hacer y de los trabajos que hay que realizar.
Si por X o Y motivo pasan un par de semanas y uno no publica nada, yo creo que no pasa nada. También es importante que la gente entienda eso.
Yo, del lado personal, no soy de publicar tanto, pero sí trato mucho de republicar los stories, las cosas que compartimos y archivarlas. De esa manera, también se puede ver esa evolución a través de los archivos de stories en Instagram, por ejemplo.

¿Consideras que las nuevas generaciones están cambiando la manera en que Panamá cuenta el café?
Sí, yo creo que las nuevas generaciones han tenido el privilegio de agarrar un tren andando, con un camino ya construido en todo el lado de la calidad del producto y de lo que se ha mostrado durante años sobre la calidad y la excepcionalidad del café panameño a nivel mundial.
Estas nuevas generaciones han buscado cada vez más nuevas formas de mostrar el café. Por ejemplo, está Wilford Lamastus Jr. y, en el caso de Kotowa, acaban de inaugurar un espacio hermoso para hacer eventos, mostrar su café al cliente y crear experiencias. Esas influencias de las nuevas generaciones, como en Kotowa con Victoria, la hija de Ricardo, están apoyando a las generaciones anteriores a enfocarse en esta nueva forma de mostrar el café: cómo lo presentamos, el empaque, las redes sociales, la marca y los espacios de experiencia.
Es algo que también queremos hacer en la finca en el futuro. Pensar que el café, al final, como se vende el vino y otros productos de calidad y especiales, tiene que venderse de esa misma manera, como un producto de especialidad. Obviamente empieza por la taza y por todo lo que hay detrás, pero también importa cómo lo muestras, cómo lo presentas y dónde lo presentas.
Entonces sí creo que las nuevas generaciones tienen un rol muy importante y diferente al que tuvieron las generaciones anteriores.
Si un joven quisiera comenzar hoy un proyecto de café, ¿qué crees que debería aprender primero del sector?
Catar.
Es algo que yo todavía estoy aprendiendo, pero creo que aprender a saber qué uno está probando, qué uno está buscando y qué están buscando los clientes, compradores y otros productores, te ayuda a dirigir un poco hacia dónde deberías apuntar la siembra y lo que vas a hacer en tu finca.
Cuando existe un nombre histórico muy reconocido, ¿cómo logra una marca nueva encontrar su propia voz sin intentar parecerse a las demás?
Vuelvo al tema de ser genuinos y auténticos. Yo creo que las marcas y familias que llevan tanta trayectoria y tanto trabajo tienen ese legacy, ese legado, que para mí las convierte en el estándar, en el gold standard de la industria.
Nosotros, por un lado, tenemos que ser auténticos en lo que somos: una finca nueva, que está explorando, desarrollándose y aprendiendo. Por otro lado, también tenemos que atrevernos un poquito. Tenemos la oportunidad de ser más atrevidos en temas de procesos. Esa es una ruta que estaremos tomando, con procesos muy limpios, pero también atreviéndonos a hacer cosas diferentes.
Cada finca tiene su propio terroir y sus propias características. En nuestro caso, donde más queremos apuntar es a cómo combinamos la hospitalidad con el café. Que esta finca tenga ese twist: Hospitality meets coffee.
El mayor atractivo de la finca debe ser un súper buen café, pero también poder quedarte dentro de los cafetales, quedarte dentro de la finca y vivir una experiencia muy genuina de lo que es una finca pequeña, con una escala bastante medida. Queremos que eso sea parte de la experiencia que una persona se lleve de la marca de Millo Verde al quedarse en la finca.
¿Qué legado esperas dejar a las próximas generaciones de productores que quieran impulsar el futuro de Millo Verde?
A mí me encantaría, y lo extrapolo un poquito de Millo Verde, que este sea el primer proyecto de hospitalidad de lujo que, como familia, queremos marcar. Quiero que este sea el inicio de diferentes proyectos de hospitalidad dentro del café, quizás en otros casos diferentes al café, pero que este sea donde todo empezó.
Me gustaría demostrar que en Panamá podemos ofrecer productos boutique de hospitalidad de alto nivel dentro de fincas productivas, donde se puedan combinar temas como farm to table y otros productos locales.
Quiero que este sea el punto de partida: un proyecto que combine hospitalidad y agricultura, en este caso el café, y que podamos, en 20 o 30 años, mirar hacia atrás y ver que hemos desarrollado otros proyectos en distintas áreas de las tierras altas, también muy vinculados al café y quizás a otros productos locales que siempre están creciendo, combinados con propuestas de hospitalidad y turismo.
Ese sería un poco el legado que me gustaría dejar, algo muy personal desde mi perspectiva como Álvaro: que Millo Verde sea el lugar donde todo comenzó y que, a partir de ahí, podamos seguir desarrollando proyectos que aprovechen lo hermoso y todo lo que tiene que ofrecer Panamá.
Preguntas y respuestas rápidas
¿Dónde está Millo Verde?
Millo Verde está en Jaramillo, Boquete, en las tierras altas de Panamá, a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar.
¿Qué tipo de café produce Millo Verde?
Millo Verde produce café de especialidad en microlotes, con variedades como Geisha, Pacamara, Catuai y sus propios híbridos Millo.
¿Qué diferencia a Millo Verde de otras fincas de café en Panamá?
Su propuesta busca combinar la producción de café de especialidad con la hospitalidad, creando una experiencia alrededor de la finca y del café.
¿Qué variedades de café tiene Millo Verde?
La finca trabaja actualmente con Geisha, Pacamara, Catuai y dos microlotes de sus híbridos Millo, desarrollados a partir de cruces entre Geisha y Typica/Bourbon.
¿Qué busca ofrecer Millo Verde a quienes visitan la finca?
Busca que los visitantes conozcan el café desde su origen y puedan vivir una experiencia de hospitalidad dentro de la finca, conectando el café con el territorio y la naturaleza.
Nota:
Visita nuestro canal de Youtube y descubre las cafeterías de especialidad y lugares de brunch que te recomendamos visitar de Iberoamérica.
Si deseas una consultoría para mejorar tu contenido en redes sociales, puedes escribirnos aquí.
También puedes ver nuestro portafolio en Behance.
- Rachael Peterson y el legado familiar de Hacienda La Esmeralda - septiembre 8, 2026
- Millo Verde Coffee Estate: Café de especialidad y hospitalidad en Boquete - septiembre 8, 2026
- Café Gran Del Val: Cuatro generaciones construyendo el futuro del café panameño - septiembre 8, 2026



