Rachael Peterson y el legado familiar de Hacienda La Esmeralda

La familia, los valores y el futuro detrás de una de las fincas de café más reconocidas de Panamá

Tabla de Contenido:

Hablar de Rachael Peterson Hacienda La Esmeralda es acercarse a una historia que va mucho más allá del café Geisha. Detrás del nombre que se convirtió en una referencia internacional existe una familia que durante décadas ha tomado decisiones alrededor de una misma mesa, ha enfrentado cambios en la producción y ha construido su camino a partir de la curiosidad, la educación y la búsqueda constante de nuevas respuestas.

Rachael forma parte de una generación que recibió ese legado, pero que también ha tenido que encontrar su propia manera de continuar desarrollándolo. Su relación con Hacienda La Esmeralda está marcada por una historia familiar en la que el café comparte espacio con la producción de leche, la investigación, la experimentación y una visión empresarial que ha sabido adaptarse con el paso de los años.

La historia de su padre ocupa un lugar importante en esa mirada. Para Rachael, es una figura estable, curiosa y con una capacidad particular para asumir riesgos. Llegó a Panamá con su familia cuando el entorno de Boquete era muy diferente al actual y comenzó a construir, desde entonces, una trayectoria vinculada a la agricultura, la industria láctea y posteriormente al café. Muchas de las decisiones que tomó terminaron formando parte de la historia que hoy continúa su familia.

Pero el legado también implica una responsabilidad hacia el futuro. Hacienda La Esmeralda ha alcanzado un reconocimiento que podría convertirse fácilmente en una zona de confort. Para Rachael, sin embargo, competir, experimentar, aprender y buscar nuevas formas de hacer las cosas siguen siendo parte del trabajo cotidiano.

En esta mirada personal a Rachael Peterson Hacienda La Esmeralda, el café aparece como una parte de una historia más amplia: La de una familia que continúa preguntándose qué viene después y cómo seguir construyendo sobre lo que generaciones anteriores comenzaron.

Hacienda La Esmeralda es reconocida mundialmente, pero detrás de ese nombre existe una historia familiar. ¿Qué valores consideran que han permanecido intactos desde los inicios y siguen defendiendo en el trabajo de la finca?

Desde el inicio, nuestros valores han estado relacionados con hacer las cosas de manera correcta y justa, tanto con nuestros colaboradores como con nuestros clientes. Para nosotros siempre ha sido importante tratar a las personas correctamente y sentirnos bien con la manera en que hacemos nuestro trabajo.

La honestidad y la educación han sido valores muy fuertes a través de estos años. También hemos buscado en la ciencia herramientas para comprender mejor lo que hacemos y encontrar respuestas a las preguntas que surgen con el tiempo.

Ahora, cada vez, en vez de tener respuestas, tenemos más preguntas.

El Geisha transformó la perspectiva del café panameño a nivel mundial. ¿En qué momento entendieron que ese café no solo representaba la calidad de una finca, sino también una nueva forma de valorar el café de especialidad?

Eso tomó varios años. Al principio, muchas personas nos decían que el Geisha iba a ser una moda, que duraría máximo tres años y que después desaparecería. Por eso, al comienzo tuve cierto temor de invertir demasiado en él. Aun así, decidí salir a buscar compradores y presentar el Geisha en diferentes mercados alrededor del mundo.

Después de cinco años, cuando vimos que la demanda continuaba superando la oferta que podíamos producir, empecé a entender que esto no era algo pasajero, sino un café que había llegado para quedarse. A partir de ese momento también comenzamos a abrir espacio para otros lotes de especialidad con características diferenciadas y para explorar otros varietales con potencial.

Pero creo que tuvieron que pasar entre cinco y diez años para entender realmente que el Geisha iba a cambiar de forma definitiva la manera en que veíamos el café.

Después de haber alcanzado un reconocimiento mundial, ¿cómo se mantiene viva la capacidad de innovar y evitar que el prestigio se convierta en una zona de confort?

Nunca hemos visto el prestigio como una razón para entrar en una zona de confort. Al contrario, todos los años buscamos algo nuevo y alguna manera de hacer mejor nuestro trabajo. Esa búsqueda constante es parte de lo que nos ha permitido continuar avanzando.

La gente nos pregunta con frecuencia: “¿Por qué siguen compitiendo si ya han ganado tantas veces?”. El año pasado, por ejemplo, obtuvimos los tres primeros lugares y fuimos reconocidos como Productores del Año, pero seguimos participando.

¿La razón? Porque es una de las maneras de comprobar que realmente estás haciendo el trabajo bien. Si sigues compitiendo, si sigues ganando, lo estás haciendo bien.

Miles de personas conocen el nombre de Hacienda La Esmeralda, pero poco conocen el trabajo cotidiano que sostiene ese reconocimiento. ¿Qué parte de esa historia siente que todavía merece contarse con más profundidad?

Somos una empresa familiar. Empezamos como una empresa familiar y seguimos siendo muy familiares. Muchas de nuestras decisiones se toman alrededor de la mesa del almuerzo. Todos comemos juntos y hablamos sobre lo que estamos haciendo, los proyectos que queremos desarrollar y hacia dónde queremos llevar la finca. Las ideas se conversan, se analizan y poco a poco van tomando forma hasta convertirse en decisiones.

Mi hermano mayor, por ejemplo, trabaja directamente con la finca y está muy involucrado en estas decisiones, desde definir dónde vamos a sembrar hasta evaluar la posibilidad de desarrollar nuevos negocios. Mi hija también se está preparando para incorporarse a la empresa. Actualmente está cursando un MBA y le queda un año para regresar.

Para nosotros es importante que la siguiente generación tenga la oportunidad de formarse y aportar su propia visión. Las decisiones siempre se toman en grupo; nunca son decisiones de una sola persona.

El consumidor de café de especialidad ha evolucionado mucho durante la última década. ¿Qué cambios ha observado en la forma en que las personas entienden y valoran hoy un café de especialidad?

La gente tiene mucho más conocimiento, sobre todo sobre los procesos. Al principio, las personas venían aquí, venían a conocer, pero no entendían que se podía hacer un café honey o un café natural. Siempre pensaban que el café tenía que lavarse, y eso era lo que hacíamos hace 20 años, lavábamos el café y punto, no hacíamos cafés naturales.

Eso ha ido progresando y cambiando durante los últimos 20 años. Las personas, así como ocurre con el vino, han aprendido sobre el café, saben muchísimo sobre los atributos sensoriales, sobre los diferentes cafés y las características de cada varietal, así como sobre las influencias que pueden tener elementos como el microclima o el terroir.

Es decir, la diferencia entre las tres fincas que tenemos nosotros es algo que las personas pueden percibir. Quienes toman café actualmente tienen mucho conocimiento sobre el producto.

La cata es una herramienta fundamental para comprender y valorar un café. ¿Por qué considera importante que más personas aprendan a catar y desarrollen su propio criterio, más allá de las tendencias?

La cata es importante principalmente para los productores, los tostadores, compradores y las personas que trabajan en esa parte de la cadena. La cata no es necesariamente importante para un consumidor de café. Es importante para poder entender qué valor tiene tu café, cuál es su grado de especialidad y qué atributos tiene para poder ofrecerlos y hablar de ellos a las personas que lo van a comprar.

Cuando catamos café, estamos llevando el café a su expresión más básica, porque no queremos que el tueste intervenga, ni que intervenga el agua. Queremos mantener las condiciones lo más iguales posible para todos los cafés que estamos catando. A partir de ahí podemos identificar la floralidad, las notas de frutas de hueso, las diferentes frutas, el dulzor y otros atributos. Todo eso puede mejorar cuando el café se tuesta correctamente.

Así que la cata es importante, sobre todo, para que cada productor pueda entender qué tiene en sus manos. Para eso es fundamental.

La industria del café enfrenta nuevos retos relacionados con el clima, la producción y el consumo. ¿Cuáles considera que serán los principales desafíos que marcarán el futuro del café de especialidad?

La producción aquí en Panamá todavía está bastante bien. Eventualmente pienso que va a ser un poco complicado mantener la cosecha de café, como en otros países, porque la mano de obra cada vez será menor. La gente se va educando y es algo que no necesariamente van a querer hacer, pero eso todavía no es un problema principal.

Ahora mismo, el mayor problema que tenemos es el clima.

El consumo está creciendo en todas partes. En China, por ejemplo, está creciendo muchísimo y es un mercado enorme, así que creo que con el consumo estamos bien y con la producción, por un tiempo, El

Pero el clima es lo que nos está afectando muchísimo ahora mismo.

Si tuviera que impulsar una sola iniciativa para fortalecer el futuro de la caficultura panameña, ¿cuál sería y por qué?

Si en algún momento Panamá llega a tener una oferta de café tan amplia que pueda saturar el mercado, sería importante que podamos garantizar que lo que se presenta internacionalmente bajo el nombre de café de Panamá represente realmente lo mejor que produce el país.

No se trata de cambiar el modelo que tenemos actualmente, que funciona bien, sino de pensar en el futuro y encontrar mecanismos que permitan proteger la calidad y fortalecer la reputación del café panameño, asegurando que lo que llegue al mercado internacional esté a la altura de lo que Panamá puede producir.

Durante muchos años, Hacienda La Esmeralda ha inspirado a productores y profesionales del café alrededor del mundo. En lo personal, ¿qué personas, proyectos o experiencias siguen inspirando hoy a Rachael?

A mí siempre me inspira alguien que haga un trabajo con mucha curiosidad y encuentre algo nuevo. Cualquier cosa donde estemos aprendiendo, para mí, siempre va a ser algo que me inspira.

Si encuentro algo diferente o alguien que me habla de algo que está haciendo de una manera distinta, todo lo nuevo, todo lo diferente me fascina. Me encanta ver eso.

Dentro de 50 años alguien hablará de Hacienda La Esmeralda. ¿Qué le gustaría que recordaran, además del Geisha?

Me gustaría que se recordara la trayectoria de mi papá y todo lo que aportó a la construcción de lo que hoy es Hacienda La Esmeralda y al desarrollo del sector cafetero en Panamá.

Fue una persona que tomó decisiones importantes, que se atrevió a hacer cosas diferentes y que siempre estuvo buscando nuevas oportunidades para avanzar. Muchas de esas decisiones son parte de lo que nos ha permitido estar aquí hoy, y también de que el Geisha haya llegado hasta donde llegó.

La gente habla mucho del Geisha de Hacienda La Esmeralda, pero la historia de la finca es mucho más amplia. Una parte importante de nuestro trabajo también está relacionada con la producción de leche. Somos los mayores productores de leche grado A en Panamá.

Pero, sobre todo, creo que la vida de mi papá es algo que me gustaría que quedara. Que se recuerde su trayectoria, su visión y el aporte que hizo a la industria y al país.

¿Qué representa su papá para usted?

Mi papá siempre fue para mí como una roca: alguien estable y la persona a la que acudía cuando tenía preguntas. Si quería saber algo sobre el mundo, él era a quien le preguntaba. Tenía mucho conocimiento, no solamente de ciencia, que era principalmente lo que yo le consultaba, sino también de historia. Le gustaba muchísimo leer y siempre tuvo una gran curiosidad.

También fue una persona con un espíritu explorador. Se atrevió a mudarse a Panamá con su esposa y sus dos hijos pequeños, sin hablar español y a un lugar que en ese momento era muy remoto. La carretera era de piedra y lodo, y llegar desde la vía principal de Boquete hasta aquí podía tomar unos 40 minutos en carro, dependiendo de las condiciones; durante la temporada de lluvia podía ser incluso más.

Hoy es difícil imaginarlo porque el entorno ha cambiado muchísimo, pero en aquella época esto estaba realmente lejos. Venir hasta acá, comenzar una vida en una finca sin experiencia previa, conocer poco sobre Panamá y no hablar español requería mucha disposición para explorar y aprender. Y él siempre tuvo ese espíritu.

Mi infancia también estuvo muy ligada a esa forma de vivir. Las haciendas estaban abiertas, montábamos a caballo y llegábamos hasta Cañas Verdes, donde en aquella época había muy poca gente. Muchas de las personas que vivían alrededor eran también personas que conocíamos de la finca.

Con el tiempo, esa misma curiosidad y visión lo llevaron a involucrarse en distintos proyectos. Aprendió español, participó en cooperativas y llegó a presidir algunas de ellas. También fue uno de los socios fundadores de la planta de Nevada y uno de los fundadores de SCAP. Más adelante formó parte de la junta de la Specialty Coffee Association of America, mucho antes de que en Panamá se hablara del café de especialidad como lo hacemos actualmente.

Siempre estaba mirando hacia adelante, pensando qué podíamos hacer después y hacia dónde podíamos avanzar.

El directorio de café de especialidad de toda Panamá

Preguntas y respuestas rápidas

¿Quién es Rachael Peterson?

Rachael Peterson es parte de la familia detrás de Hacienda La Esmeralda y participa activamente en las decisiones y el desarrollo de la finca y sus proyectos.

¿Qué representa Hacienda La Esmeralda para la familia Peterson?

Representa un proyecto familiar construido durante generaciones, donde el café, la producción de leche, la investigación y la innovación forman parte de una misma historia.

¿Qué papel tuvo el Geisha en Hacienda La Esmeralda?

El Geisha transformó la percepción internacional del café panameño y, con el tiempo, demostró que su demanda y reconocimiento iban mucho más allá de una tendencia pasajera.

¿Cuáles son los principales retos del café panameño?

Para Rachael, el clima representa actualmente uno de los mayores desafíos, mientras que a futuro la disponibilidad de mano de obra también podría convertirse en una dificultad para la producción.

¿Qué caracteriza la visión de Rachael Peterson sobre el futuro del café?

La curiosidad, la búsqueda constante de nuevas respuestas y la disposición a seguir experimentando son elementos fundamentales de su manera de entender el futuro del café.

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Nota:

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